Torre del Abad
La Torre del Abad del Monasterio de Rioseco era un hito en el paisaje, y dominaba el Valle de Manzanedo hasta su ruina. Pero una de sus cuatro paredes se mantuvo milagrosamente en pie. Cuando en 2015 iniciamos las primeras obras de consolidación del monasterio, en paralelo al voluntariado de Salvemos Rioseco, era difícil soñar con recuperar la torre, pero llegó su hora y hoy ya está apuntalada, completando la cuarta fachada del espléndido patio renacentista.
La prioridad estaba clara: un apeo estructural que consolida lo que queda de la torre. La estrategia del proyecto también: aprovechar la nueva estructura de madera laminada para regenerar la volumetría original de la torre y hacer posible un nuevo mirador al Ebro y al monasterio, un nuevo atractivo para el visitante. La torre es de nuevo el hito en el territorio.
La madera en su color natural se integra con la piedra del monasterio y es el hilo conductor de todas las nuevas intervenciones de consolidación, que resultan así fácilmente reconocibles. El diseño de las vigas/celosía que apean la torre se adapta al trazado de las zancas de la escalera, que algún día permitirá subir al mirador y recuperar el dominio del valle.

